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LIBROSEl Mar Dia a Dia | REF.: LMDD-1 |

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AUTOR: Philip Plisson [Ver más del mismo autor]
TEMA: Mares y Oceanos -Vida, Historia, Fotos- [Ver más libros del tema]
RESUMEN DEL LIBRO: A lo largo de 365 imágenes, que testimonian 25 años de fotografías, el pintor de la Marina ha captado el mar en todos sus estados de ánimo, en todas sus formas. Día tras día, olas, rociones, faros, regatas y luces del océano, ponen el acento de ensoñación y evasión. Estas fotografías, acompañadas por textos ricos de información, le harán viajar y soñar.
PRECIO: 29,00 Euros
Producto temporalmente sin existencias
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IDIOMA | PAGINAS | AÑO | EDICION | MEDIDAS | ILUSTRACION | ENCUADERNACION | Castellano- | 740- | 2003- | 1ª- | 25,5x25- | A todo color- | Sobre Cubierta- |
INDICE DEL LIBRO:
INDICE DE FOTOGRAFIAS:
Irlanda. En la isla de Achill, un sutil haz de luz ilumina la bahía al estilo del pintor Turner.
Douarnenez, 1996. La Armada de Brest sale de Port-Rhu, al amanecer, bajo un chubasco. En cabeza, una yola canadiense con sus hombres pertrechados con impermeables de hule amarillos.
Biarritz. Aquí, este mar de gran oleaje forma parte del paisaje y de la cultura, con él se juega y de él se vive.
San Juan de Luz, de donde los marinos vascos partían a cazar la ballena en las costas canadienses.
En ruta. Al final del día, este bou sale de Concarneau para realiza r una campaña de dos semanas en sus caladeros de pesca en el mar de Irlanda.
Córcega. Fondeadero para una noche en la bahía de Saint-Florent con una torre genovesa en primer plano.
Cabo de Hornos. Los trenes de olas son reforzados por un rosario de violentas borrascas encadenadas.
12 M JI. El Columbia, ganador en 1958 de la primera Copa América de después de la guerra, se enfrenta a chubascos primaverales de Charente-Maritime en su primera salida auropea.
Faro de Kéréon. Al atardecer, Théodore Malgorn inspecciona la óptica del faro antes de encenderlo.
En la intimidad del astillero, el soldador une, el hierro cruje y nace una nueva plancha.
Nacimiento del Queen Mary II. Pronto cruzará el Atlántico.
Las Rouches Douvres, el faro más alejado de las costas francesas.
Brest. Un SNLE (submarino nuclear lanzaproyectiles) en un gran varadero de la isla Longue. Este lugar es, probablemente, el más importante de la fuerza de disuasión francesa.
Clase j. Equilibradas, elegantes, las velas están perfectamente trimadas. La goleta puede aproximarse al sol.
Patagonia. El glaciar Italiano es la cascada de hielo más espectacular de los cañones de la Patagonia. El Jeanne permite ver aquía la magnitud de este panorama.
Patagonia. Avenida de los glaciares y los fiordos en el canal Beagle. Un universo entre el hielo y el agua.
Polinesia. Después del esfuerzode la pesca, hay que volver a puerto sin tardar a fin de vender estos pescados frescos recién salidos del agua.
Portugal. Partida a la pesca en el litoral de Beira. Estas embarcaciones tradicionales siguen siendo remontadas a la playa con la ayuda de una yunta de bueyes.
Tahaa. El ballenero semanal Vaeanu, procedente de Papeete, acaba de realizar las maniobras de amarre para desembarcar a pasajeros y mercancías.
Córcega, paraíso para los buceadores y los amantes de la pesca submarina.
Escocia. Las nubosas balas de cañón del invierno corren por el cielo de la isla de Fair.
El faro del Peñasco de los Pájaros: Una luz en los hielos de Saint-Lawrence.
Brignogan. Una casa de muñecas encastrada en la roca, la lluvia, salada por las rociaduras del mar, y el temporal.
Channel. Start Point, en el Cornualles inglés, se encuentra frente a La Jument en le mar de Iroise, al otro lado de la Mancha.
Irlanda. Chozas de piedra en la isla de Skellig Michael, antiguos refugios de los monjes, un poco más cerca del mar y del cielo.
Irlanda. Isla de Inishmore, una de las tres islas de Aran. Vestigios del fuerte de Dun Aengus sobre los vertiginosos acanilados de Inishmore, solos frente al Atlántico.
Una regata en la bahía de Quiberon: Batalla naval para virar la boya.
Esquí náutico en el golfo de Morbihan, un océano Atlántico planacomo una balsa de aceite.
Navegación de recreo. Al gusto de cada cual.
Luz y sombra. Cuando el aparejo se refleja en el mar, es éste el que cambia el velamen.
Penmarc'h, sur de Finistère. El fastuoso faro de Eckmühl.
Aparejo. Grandes maniobras y viento permanente en la lona del Esmeralda.
Nostalgia.
Irlanda del Norte. La Calzada de los Gigantes, cerca de Bushmills.
Bahía. La bahía de Audierne ofrece un conjunto único de marismas y lagunas, separado del océano por un cordón de dunas móviles. Trescientas especies de aves nidifican o hacen una parada migratoria en este lugar.
Córcega. Un bote de pesca vuelve al amanecer a este pequeño puerto del cabo Corso, al norte de Bastia. La venta se destinará, ante todo, a los lugareños.
Patagonia. El canal del Beagle se ilumina entre las nubes bajo el efecto de las borrascas que se suceden en el extremo sur de Chile.
Lorient. La flota de los atuneros de Groix se consume en el estuario de Blavet al ritmo de las mareas.
Islas de Glénan. Este arcipiélago se considera el atolón de Bretaña.
Tasmania. La bahía de Sullivan, que señala la entrada al puerto de Hobart, está plagada de cabos y fiordos. Aquí se sitúa el punto de llegada de la famosa regata de vela Sydney-Hobart, que se celebra todos los años a finales de diciembre.
Rochefort-sur-Mer. Dársena de la fragata Hermione.
Ruán. En cierta medida, gracias a los grandes encuentros populares que se organizan en su litoral, Francia ha reanudado su tradición marinera.
Para festejar el aniversario de la Revolución, en Ruán se celebra el gran encuentro de <>.
Ejercicio a bordo del Surcouf. El Panther pronto estará listo.
Furtiva, la fragata se desliza sin provocar oleaje.
San Diego. La bahía de San Diego se ilumina al caer la noche, los palos de los barcos de recreo apuntan hacia el cielo la aparición de las primeras estrellas.
A la hora en que los <> vuelven a casa, un barco sale del puerto. A bordo, otra vida comienza.
Nueva Zelanda. En la inmensa bahía de Auckland, las balizas guían a los cargueros y deportistas náuticos.
Muertos de fondeo. Uno de los encantos de la Bretaña son todos esos muertos de fondeo en las rías, los golfos y los ríos, que esperan tranquilamente el regreso de sus propietarios.
Bayona. La playa más grande de Europa, donde las olas del golfo de Gascuña van a morir después de cruzar el Atlántico norte. Atardecer de octubre.
En Essaouira, los pescadores saben cuáles son los tonos de azules que mejor engañan a las sardinas.
Aquitania. Puesta de luna sobre la costa entre las Landas y el océano Atlántico.
Connemara. De regreso de la pesca en el pequeño puerto de Rossaveel, un atardecer de noviembre.
Cardinal norte.
Santa Lucía. Visible desde la isla de Martinica, esta ex-colonia brttánica ha conservado su verdadera identidad caribeña.
Polinesia. Un poco antes del tumulto del cielo, los habitantes de la pequeña isla de Bora Bora abandonan sus embarcaciones para ir a tierra firme.
El pequeño atolón de Sho es un lugar de pesca muy apreciado por los profesionales de la isla de Okinawa. Resulta imposible desembarcar en él, ni siquiera para las inspecciones mensuales del faro, que se realizan en helicóptero.
Santa Lucía, en el Caribe. ¡Todo lo del cocotero es bueno!.
Un <> tranquilo. Sombrero de paja, colores vivos y gomeros.
Rangiroa. Polinesia francesa.
Mujeres del campo al lado de una caseta. Santo Domingo.
Mrea. Pleamar y bajamar en Saint-Briac. Aquí, los 700 barcos fondeados suben y bajan unos 13 metros los días de gran coeficiente de marea.
En San Juan de Luz, los barcos de pesca alineados como para un desfile.
Redes. Las redes se desembarcan regularmente en función del calendario de pesca y las tareas de reparación.
Obra viva. Fin de carenado de este petrolero en el varadero. Ya sólo quedan dos veces 250 metros de alineado de flotación... antes de su botadura.
La pesca de la sardina. Desde siempre, las tripulaciones de Quiberon o de La Turballe se dedican a la pesca a la jábega, como en este caso,mar adentro a la altura de Belle Ile.
Japón. El Tsukiji Ichiba, en Tokio, es el mercado de pescado más grande del mundo. Cada día, excepto los domingos, se tratan más de 2500 toneladas de pescado. La subasta del atún se inicia a las cuatro de la madrugada y a las cinco y media está todo vendido.
Escocia. Las islas Ockney se disgregan y desparraman como una lluvia de islotes en los mares más septentrionales de Escocia.
Dos pescadores se balancean en un mar como una balsa de aceite.
Auckland. Desfío francés de la Copa América 6e Sens, mar adentro a la altura de su base en Lorient antes de competir en las antípodas con los otros once challengersde la Louis Vuiton Cup 2000, en la bahía de Hauraki, Nueva Zelanda.
Quebec. En las islas de la Madeleine, la flota pesquera del bogavanteinverna a resguardo de los hielos de Saint Laurent.
El garrote y el cuchillo. Un inuit a la caza de la foca.
Virando las Needles, bajo los acantilados de la isla de Wight.
Torre de radar y faro de Stiff. Desde lo alto de estos torreones, tres siglos de señalización marítima os contemplan.
Nueva Zelanda. Sombras y luces en la bahía de Auckland.
Claymore. Temporal de invierno en la plataforma Claymore Piper (<>) en alta mar a la altura de Aberdeen, en la mar del norte.
Toulon. Ultimos lanzamientos de un <> a bordo del Clemenceau, un portaaviones retirado del servicio activo ras más de treinta años de operaciones en todos los mares.
España. Amenaza sobre los cultivos de bivalvos en Galicia.
Escocia. Saint Kilda, islote de las islas Hébridas.
Un viejo destino para un futuro totalmente nuevo. El antiguo rival de Cartagono cesa de renacer.
El río Etel, un remanso de tranquilidad a dos pasos del océano.
Senegal. Por la tarde, los pescadores regresan a las playas de Dakar.
Homenaje a Ernestine, la Marie-Galante del <> y terror de las almejas y berberechos.
Arrastrado por un minúsculo remolcador, el petrolero se dispone a adentrarse en el mar.
Saint-Nazaire. Un petrolero abandona la refinería tras haber descargado el combustible.
El faro de Pêcheur, en Martinica, bien atendido por susángeles de la guarda.
Saint-mazaire. Los astilleros del Atlantique-Alstom, nº1 en el mundo por la construcción naval de los paquebotes de lujo.
Bell-ile-en-mer. Aviso de temporal en la punta de Pôulains. Era el mediodía del 26 de noviembre de 1996; el viento soplaba a 130 km / h. Una pequeñísima fracción de segundo (1 / 500) que dio la vuelta al mundo.
Isla de Sein. La barcaza de reconocimiento Ville de Paris realizando una tarea de auxilio en el rz de Sein.
Ruta pesquera. Un bou de Lorient recorre la ruta de sus caladeros.
Los centnelas del mar. Las Pîedras Negras, Ar-Men, La Jument y Kéréon son los faros que iluminan elmar de Iroise, en el extremo oeste de Bretaña, allí donde se acaba la tierra.
El viento ha rolado. Las rachas de viento se oponen a la dirección de las olas y hacen volar al mar en rociones.
Raz de Sein. Pesca de la lubina entre las corrientes bajo el faro de Vieille.
Cherburgo. Mar blanca sobre la Mancha.
Colgado sobre el balcón de hierro, a cuarenta y cinco metros del mar, el farero de Kéréon mide el viento que hace.
Tradición. A bordo de estas viejas damas huele a cáñamo y a brea.
Morbihan. El cementerio marino de Bono. Aquí venóan a morir los forajidos del golfo.
Jábegas al alba. La tradición reúne a los pescadores.
Costas de Armor. El faro de Héaux de Bréhat visto desde Ploumanac'h.
Con la complicidad del dios Shinto, el faro de Zampa Miwaki vela sobre el Mar del Japón.
Nueva Zelanda. El faro del cabo Reinga señala al navegante la recalada norte de un mundo donde la naturaleza todavía domina al hombre.
El faro de Faraman, en el corazón de las marismas saladas, cerca del parque natural regional de la Camarga.
Guérade. En verano., al atardecer, los salineros parece que jueguen con el rastrillo para recolectar la sal cristalizada por el sol.
A vista de pájaro. Faro de la isla Vierge.
Cabo Silleiro. Este faro señala la frontera entre Galicia y Portugal. Su guarda Manuel Expósito Alvarez, cuida amorosamente de esta gigantesca lente de Fresnel.
El Niño Perdido de la penitenciaría de Guyana.
En las islas de la Salut, la mal nombradas, planea todavía la sombra de Dreyfus y de Seznec.
En el golfo de Fos, la depurada arquitectura del puerto de Marsella dibuja de nuevo la costa.
Amer. En el extremo suroeste de Irlanda, a la salida de la bahía de Bantry, un guiño en recuerdo de la inmigración.
Luz. Un pequeño haz de sol atraviesa la capa de nubes que ha dejado la tormenta.
Golfo de Morbihan. La isla de Boëdic, en la desembocadura del río Vannes, forma parte de las 365 islas que, como cuenta la leyenda, son visibles en bajamar. Su propietario, ostricultor, regresa con la marea.
Chubasco de viento. En otoño, cuando los chubascos visten la flota de regatistas, aparece la poesía del puntillismo en el pisaje.
Mont-Saint-Michel. Bajamar en la bahía de las grandes mareas. Después de la bahía de Fundy, en Nueva Escocia, éste es el lugar con la amplitud de marea más elevada de todo el planeta Tierra.
Mar de Iroise. El remolcador Abeille Flandre patrulla en la isla de Ouessant dispuesto para intervenir en cualquier momento y prevenir, en la medida de lo posible, los desastres del pasado.
Le Conquet. El buque correo Fromveur pasa a diario, prácticamente con independencia del tiempo que haga.
La vida en las islas es tranquila. A veces...
Molène. Incluso cuando están jubilados, los marinos siguen dirigiendo su mirada al mar.
Paseo por la bahía de Mont-Saint-Michel, entre arenas y nubes.
Juegos de playa. La playa de Valparaíso, en Chile.
En Sête, entre el cielo y el mar, las cruces de piedra del cementerio marino.
Arriar las velas. Instantes delicados, los tripulantes se apresuran a arriar las velas.
Clase América. Otra dimensión de la vela.
Philippe Jeantot. Para este navegante la vuelta al mundo se ha convertido en su razón de vivir. En la priemra edición de la Vendée Globe, celebrada en 1989, Philippe es el organizador y participante a bordo de su Crédit Agricole, el cuatro barco del mismo nombre.
Bahía de Saint-Tropez. Durante 12 añosesn esta bahía se ha representado el más bello teatro de los encuentros de la vela tradicional y moderna, la Nioulargue, para mayor felicidad de los profesionales de la imagen, ya que, por desgracia, no existen tribunsa en el mar que pemitan presenciar el espectáculo. Gracias a Patrice Colmont y a sus amigos por la puesta en escena de esta reunión de otoño.
Martinica. Las regatas de yolas redondas son un espectáculo de color, tanto en le mar como desde tierra. Aquí los espectadores pueden apostar por estos equilibristas.
Fin de semana de regatas en la isla de Martinica.
Nueva Zelanda. Archipiélago en aguas de la <>, isla volcánica del norte.
Marsella. El Belem, un majestuoso tres palos del s. XIX, se aventura en el corazón de la siudad focea.
Pasajes. Un puerto inesperado al fondo de un estrecho paso. De todos los pueblos navegantes, sólo los vascos han sabido desarrollar un tráfico tan intenso en un espacio tan poco apropiado.
Trozo de costa.
Nueva York. En el río Hudson, las terminales de los trasatlánticos vivieron su época de mayor apogeo hasta los años sesenta.Actualmente, despiertan el interés de los inversores para un posible nuevo destino de estas instalaciones.
Portofino. Es, sin duda, la escala más refinada del golfo de Génova; por eso no resulta sorprendente que los propietarios de yates italianos hayan escogido este lugar para organizar el encuentro de los barcos antiguos más bellos.
Las murallas de Fréhel. La arenisca rosada de los acantilados imita las almenas del Fuerte La Latte.
Arribando a la <> por los colmillos del cabo Brett.
Polinesia. Desde que nacen, estos niños están en contacto con su elemento natural, el mar.
Estela. Durante décadas, la coronoa inglesa prohibió la pesca en las costas irlandesas. Actualmente, esta actividad consitutye una fuente de exportación a Francia y España.
Pesca de a pie. Una actividad muy popular en la bahía de Cancale.
En Cancale, la ostra sigue siendo la reina de los criaderos.
Tahití, Un surfista de la playa de Taravao sale entre la espuma después de haber experimentado con el mar.
Unos pasos de danza, entre la arena y la espuma, en le borde el mundo.
Escocia. Isla de Lewis. Las Callanish Stones, campos de piedras erguidas en le crepúsculo naranja.
Ville de Paris: Un bonito nombre para una nave orgullosa. Francia está en juego.
Regata. Luz y sombra sobre la flota de spinnakers de la Ouest-France, el fin de semana de Pascua. Desde hace 25 años, más de quinientos barcos y sus tripulaciones se dan cita en La Trinidad para la gran celebración de la vela popular.
Juegos de playa. La playa de la Torche, en Bretaña.
Australia. La Copa América de 1987 presenció la participación por vez primera de Marc Pajeot y su French Kiss. Desde entonces, el estanque de Perth consta como el más fotogénico de la historia de la Copa América.
Grand Prix. No contentos con atravesar el Atlántico a toda velocidad. los multicascos transoceánicos se concentran por iniciativa de la ORMA, para regatear entre tres boyas como si de barcos de vela ligera se tratara. Un espectáculo que corta el aliento.
Irlanda. Aviso de tormenta en la península de Muillet, en el condado de Mayo. Cuando el 17 de enero de 1999 el viento soplaba con tanta fuerza, ninguna presencia humana pudo apreciar la furia desatada de los elementos.
El Raz de Sein. Los pescadores profesionales de la lubina se juegan la vida entre los escollos y las rompientes.
Isla de Ouessant. La barcaza de reconocimiento François Morin en alta mar, a la altura de la punta de Pern. Una salida para complacer al fotógrafo.
Clase América. Al prestigioso 12M JI sucedió en 1990 una nueva versión de la Copa América. Con los Clase América, las tripulaciones han debido aprender de nuevo a dominar superficies de vela monumentales.
En la familia de las clases internacionales, l 8M JI es, incontestablemente, la más elegante. Aquí el velamen del Hispania, el ,antguo barco del rey de España, acaricia las ráfagas de viento.
Como en un barco... la casa de los mares revolotea con el viento.
Infortunio marítimo. Las consecuencias de una estima errónea. Las dudas ayudan a prevenir riesgos.
Islay. Las nuevas destilerías con que cuenta esta isla, situada en el extremo suroeste de Escocia, la convierten en la capital del malta puro.
En la isla de Ouesssant se erige el faro de Créac'h, unode los más potentes del mundo. Con buen tiempo, su alcance luminoso es de hasta 70 kilómetros.
Gullvinec. La flota pesquera regresa cada día hacia las cinco de la tarde para la subasta del pescado. Estos barcos suministran los famosos langostinos de la región de Pont l'Abbé.
HMS Rose. Travesía. Ultimos minutos antes del alba.
El timonel. Final de la guardia: El aroma del café y del pan recién hecho llega hasta el puente para anunciar el relevo.
Mediterráneo. Un temporal a bordo del Belem entre Córcega y el continente.
El mar, como una balsa de aceite, en el Raz de Blanchard, quieto como en una fotografía. Sobre todo, no fiarse.
Isla de Arran. En esta isla, situada en la desembocadura del río Clyde, se condensan los ambientes de Escocia.
Portahelicópteros Jeanne d'Arc. Una <> acaba de dejar la cubierta para realizar una misión de reconocimiento marítimo en Argentina. Los alumnos-oficiales de la Escuela Naval terminan su formación dando una vuelta al mundo a bordo de este buque.
A la capa. La fragata Latouche-Tréville a la capa en tiempo duro en alta mar, a la latura de Brest.
isla de Moléne. Regreso de la barcaza de reconocmiento en el paso de Fromveur, una tarde de tiempo duro.
Delfín piloto. La tierna mirada de esta roda parece divertirse con los juegos acuáticos de este delfín común.
Juegos acuáticos. Todos los ríos llevan al mar.
Travesía extrema. Cruzar el Atlántico en un prao, entre la Rochelle y Nueva Orleans; treinta días de ducha salada asegurada.
Isla de Wight. La primera Copa Améica se corrió alrededor de esta isla en 1851. En agosto de 2002, y para celebrar los 50 años de vida de esta regata, el prestigioso Royal Yatch Squadron organizó , con el apoyo de la Louis Vuitton, la fiesta más bella de la historia de la vela moderna.
País Vasco. Las últimas estribaciones de la cordillera de los Pirineos del lado español mueren aquí, en el golfo de Vizcaya.
Faro de Stiff, Ouesssant. Dos destellos rojos cada veinte segundos. Uno de los faros más viejos de Francia aguanta bien el paso del tiempo, aguanta bien el viento.
Clase J. Tras 25 años parado y desatendido, el Velsheda sale de Hamble el mes de julio de 1988 y recorre los primeros bordos de su nueva vida en la bahía de Douarnenez. Desde barlovento, las salidas de estos monstruos de la vela son siempre un espectáculo.
Pasión. Los yates de excepción, como el Oisea de Feu, son una de las pasiones del fotógrafo.
San Petersburgo. Batiburrillo ruso. Contenedores, grúas, barcos a punto de zarpar.
San Petersburgo al despuntar el día. Para muchos, la Venecia septentrional.
Aigues-Mortes. La ciudadela hundida en tierras de la Camarga impone los fulgores de su glorioso pasado.
Miami Beach, Estados Unidos. Una flotilla de velas cooreadas rivaliza con la línea imperturbable del horizonte.
Mar de plata y <>. El día pasa lentamente en el bulevar de Santo Domingo.
El faro de la ciudad prohibida. Rojo sobre rojo, Rusia mira de reojo.
Puesta de sol en el país de Levante, a la manera zen.
Irlanda. Pequeño puerto de la isla de Valencia, un cielo amenazador ha llevado a los barcos detrás de la escollera.
Entrada al puerto de Séte. Primero, situarse con los faros, y luego, seguir a la luna.
Japón. Escena de pesca en la bahía de Tokyo.
Una siniestra cosecha en las playas de Bretaña, después del naufragio del Erika. El mundo está loco, las aves mueren.
Racha. Vuelo sobre un cormorán al atardecer.
Mar del Norte. Inhabitual día de calma chicha en invierno en una plataforma de extracción d crudo en la falla petrolífera a medio camino entre Noruega y Escocia.
Bretaña. Colocación de una barrera filtradora después del naufragio del Erika, con la ayuda de un Super Frelon.
Venezuela. Joven pescador en el estuario del Orinoco.
Marea negra. El 20 de diciembre de 1999, las priemras manchas de petróleo de los tanques del Erika se acercaron a Belle-Ile. En los ojos de este alcatraz se adivina un grito de angustia.
Japón. Puesta de sol en le àís del Sol naciente.
El rey de los faros. Cordouan, en la desembocadura del Gironda.
Gibraltar. El faro de Punta Europa, construido en 1841, forma parte actualmente de la colonia británica.
La magia de los puertos, estas colmenas donde el desorden es tan sólo aparente.
Marruecos. El mercado de pescado del puerto de Essanuira, antigua Mogador.
Casablanca, <>. Bajo el minarete más alto de Africa, las antenas parabólicas captan la voz de las estrellas.
<>. Guirigay de plumas y escamas a los pies de esta ciudad fortificada.
Reunión de <>. La luz, la roca y el horizonte vibran al unísono.
Bahía de Quiberon. Aquí las ostras se crían bajo el agua, lo que obliga a los ostricultores a sumergirse en cualquier época del año.
Plagoff. Pra los pescadores de lubinas, es siempre en los lugares más expuestos donde hay más posibilidades de obtener una buena pesca.
El cambio de guardia en Kéréon. El relevo de los guardias funambulistas.
Cólera blanca sobre rocas negras. Mejor dejarlas por fuera, mar adentro.
San Juan de Luz. Los días de mal tiempo, el paso parece estrecho incluso para los expertos marinos vascos.
Reino Unido. El nuevo faro de Eddystone, mar adentro a la altura de Plymouth.
Viaje remontando el tiempo. A vela en torno al continente olvidado.
Es el día 9 de noviembrte de 2002: Partida estruendosa de la Ruta del Ron. El Atlántico se resiste.
Surcouf. El cúter corsario Renard en el fondeadero de Saint-Malo, bajo la tore Solidor.
El Abeille-Flandre y el portaaviones Charles de Gaulle: David ataca a Goliat.
Viento fresco en el Raz de Sein. El Cedre Blanc no deja escapar esta oportunidad y aprovecha la marea.
El Shenandoah, un buque de tres palos. Tripulante subido en los obenques. Su endeble escala de cuerda le conduce a la cumbre del velamen, el hombre aproximado al viento.
Brest. Maraña de palos bajo los proyectores de la noche de Finistére.
Los dientes del mar. En Galicia, la pesca se realiza en medio de las rompientes y al pie de las rocas.
Faro desnudo. La Vieille baliza sin descanso el paso del Raz de Sein.
El faro Kéréon, es el último de los faros habitados y sigue operando de forma manual para mayor felicidad de los que lo guardan.
Navegando con seguridad en el Atlántico Norte.
El mar emprende el vuelo. Puerto de Saint Guénole y el faro de Penmarc'h.
Fragata. La Germinal prpara el avituallamiento marítimo para el portahelicópteos Jeanne d'Arc.
Rompientes. Con el tiempo y la experiencia, los hombres han sabido realizar obras que pod´ías resistir los asaltos repetidos de las olas.
Irlanda. Desde las costa de la isla de Clare, el so, baja e inflama laisla de Achill.
Antes de que el sol esté demasiado alto, antes de que se levante el viento: Rumbo a Mogador.
El dái se acaba. Un delfín saluda a las Poulains.
Izar trapo. La vela se levanta como si fuera un telón y descubre el zul del cielo de un día clemente.
Aparejo. La gran lista de las maniobras de todos los tiempos.
Pornichet. En la Navidad de 1999, voluntarios procedentes de Belle-Ile a Noirmoutier se organizan espontáneamente para combatir la macabra marea negra provocada por el Erika.
La gaviota argéntea. Una mirada de fuego para un pico de acero.
La isla de Valencia y su faro velan en la punta extrema de Europa.
Las dunas de Pyla.
Vendée Globe. Cielo después de la tormenta en el Atlántico tras la salida de la competición más difícil alrededor del mundo, en solitario y sin escalas.
Bahía de Lampaul. La cuz de San Mateo bajo una luz divina.
Relevo de guardia delante de la mezquita Hassn II, en Marruecos.
Islas de Aran. En Connemara, las olas del Atlántico norte llegan hasta Inisheere.
Arte oceánico.
Pesca de altura en las costas irlandesa.
Biarritz. Las luces y los escollos de una bella aventurera.
Entre los secretos del río Crac'h, un pequeño bote espera a su barco.
En Saint-Nazaire se está construyendo el paquebote más grande del mundo.
Un pescador atrapado en los encajes de la <> de Aquitania.
Martinica. Los barcos duermen a la sombra esperando que llegue el domingo.
La corriente el Golfo pone un toque de exotismo en las playas de Cotentin.
Regreso al puerto de Saint Guénolé, bajo la mirada del Príncipe de los Faros.
Bretaña. La habilidad de los pescadores con sedal ha hecho posible la supervivencia de este tipo de pesca, a pesar de las decisiones de la Unión Europea. ¡Pero a qué precio!.
La Ruta del Ron. Nacida en 1978 según una idea de Michel Estevenon, un hombre mediático, esta regata trastlántica, que va desde Saint-Malo a Pinte-à-Pitre, se ha convertido en la referencia absoluta de las regatas transoceánicas, per ¡a qué precio!.
Teimpo tranquilo en las murallas de Saint-Malo, la ciudad corsaria.
Sir Pete Blake. Este marino neozelandés triunfó en todos los mares del mundo y en todos los tipois de competición en equipo.
Los hemanos Peyron. Bruno ganó el primeo de los trofeos de la Jules Vene, en 1993, y el último, en el 2002, con unos timepos de 79 días y 64 d´ías, respectivamente. Po su parte, Loïc se ha vonvertido poco a poco en el patón más hábil y con más premios del mundo de los multicascos transoceánicos. YStéphan sigue dando la vuelta al mundo tomando imágenes que dan testimoio de las maravillas de este planeta.
Invernada. En un continente sin riberas ni estuarios, el Belem remonta el Loira para pasar el invierno en nantes, su puerto de amarre desde hace un siglo.
Barlovento. ¡ Qué maravilloso y emocionante espectáculo ser adelantado por barlovento por un tres palos con todo su velamen desplegado!.
Escuela naval a bordo del Esmeralda. Los alumnos oficiales de la Marina chilena saludan, según su costumbre, a los miles de franceses concentrados a lo largo del Sena en ocasión del gran encuentro de Grandes Veleros que organiza la ciudad de Ruán.
Belem. Barrilete o piña.
Pen Duick en bretón significa literalmente <>, un nombre familiar que deigna a todos aquellos que aman el mar.
Trinqueta. El bauprés del Belem, suspendido entre el cielo y el mar, mira pasar la trinqueta de otro barco en bordo opuesto.
Belem. A finales de octubre de 1995, el Belem regresa a las aguas del Atlántico después de una de sus estancias estivales en el Mediterráneo. Erguido y fuerte, navega de nuevo con la nobleza de sus largas travesías.
Un tripulante situado en la proa del barco.
La competición de Nioulargue bajo un <>. Movimientos clásicos en la bahía de Saint-Tropez.
Isla de Wight. Sensuales enfrentamientos con la brisa del Solent con ocasión del jubileo dl 150º aniversario de la Copa América.
Cargar velas. A bordo del Esmeralda, el buque-escuela de la Marina chilena.
Una celebración extraordinaria. Un enuentro feliz, sin límites de edades ni fronteras.
Considerado actualemente como un monumento histórico, el Belem disfruta de un trato especial. Tan sólo tiene un siglo de vida y todavía le quedan muchas millas por recorrer.
Calafateado. El Belem ostenta las huellaas del trabajo de los hombres, que borran cada día las del tiempo.
La gran playa de Biarritz, de los fastos del Imperio, a las vacaciones familiares.
Escocia. Alcatraz en pleno vuelo, el acróbata del océano acecha a su presa.
La roda o esteve o los secretos de un devorador de millas.
Bracos de color terroso y bivalvos de aguas claras.
El bosque encantado de los maricultores.
Venecia: El Royale hace escala en esta ciudad. El recibimiento or parte de las autoridades marítimas locales siempre es muy esmerado. Y para la tripulación constituye una escala destacada en la lista de escalas míticas, una estancia inolvidable.
Loira. La goleta Oosterscheide navega por el Loira y deja a babor la torre de plomo del pueblo de Couëron.
Un país de llanuras donde las aguas dulces y saladas se mezclan hata el inifinito.
Sir Thomas Lipton. El Shamrock V, primer <> verdadero de la historia y último barco de regatas del emperador del té, paarticipó, mar adentro a la altura de Newport, en la Copa América de 1930.
Velas ligeras. La vela ha conocido una mutación nunca vista con la llegada de nuevos materiales y nuevos conceptos desde los años 70.
Saint-Tropez. El elegante Giitana maniobrando en una nueva edición de la Nioulargue.
Arriado de velas a borod del Shenandoah, la tripulación está alerta.
La Copa América: El juego de las siete diferencias o la suprema lucha de los veleros siameses.
Tobermory, en la isla de Mull. Escocia esconde las uñas.
Faro de La Croix.
Ploumac'h. El Loustic sale de pesca respetando el balizaje del canal de difíciles abordos.
Saint-Briac. En el corazón de la Costa Esmeralda, este antiguo puerto de pesca respira al ritmo de las mareas y nos ofrece dos espectáculos diarios.
En la costa. A finales de agosto, con la llegada de las mareas equinocciales, los primeros chubascos de viento anuncian el otoño y ponen a prueba el fondeo de los barcos, llegando a desplazarlos hasta la costa.
Philippe Poupon. <>, esta es la definición de la Transat inglesa que Philippe ganó en 1988. Hoy día P. Poupon, el patrón más brillante de su generación, ha comenzado una larga travesía a bordo del Fleur australe por el puro placer de navegar.
Ville de Paris, la Clase América del reto francés en San Diego.
Japón. Las construcciones modernas se perfilan sobre el horizonte de la bahía de Tokio.
Sombras y luces, el tres palos Shenandoah se burla de sol poniente.
El Pen Duick revolotea en el Odet, mientras el río contiene el aliento.
Nueva Zelanda. Olas que rompen en la costa brava. Las nubes hacen una pequeña pausa en tierra antes de proseguir su ruta.
Nueva Zelanda. Un cielo nublado se refleja sobre la arena desierta de un playa en bajamar.
El Code One se entrena. El maxi catamarán, preparado para <>, navega a la última luz de la tarde.
<>. Olivier de Kersauson tiene la pasión por el mar y de ella ha hecho su vida.
El faro de la Jument, en aguas de Ouessant, un vigía en alta mar.
Los bajo de Sein. Estos escollos están señalizados al oeste por el faro de Ar-Men, al que los empleados de faros y Balizas llaman <>.
Pasión. Los yaets excepcionales y los faros en le mar, como Le Four: La pasión del fotógrafó.
Morbihan. Manta de petróleo procedente de los tanque del Erika.
Finistére. Pequeña capilla de SaintThey, en el cabo de Van, delnate del faro de la Vieille.
Adriático. Las <>, en Montenegro, son el fiordo más meridional de Europa. Los islotes Gospa de Skrpjela y de Saint-Georges, habitados por sacerdotes ortodoxos, flotan como naves en el agua.
Irlanda. En la isla de Clare, el pequeño faro ha dejado de funcionar y se ha convertido en un lugar frecuentado por los amantes de parajes exclusivos.
Bahía de las Islas. La goleta de trs palos Shenandoah ha venido a celebrar aquí su primer siglo de navegación alrededor del mundo. Su aramador, el capitán y la tripulación, tras largos meses alrededor de Nueva Zelanda, han dejado una huella imperecedera.
Subida de la marea. Ostricultura en La Vendée.
La bahía de Saint-Michel es la principal zona mitícola de Francia. Los productores de Vivier-sur-Mer, que disponen de 300 km. de vivero, pescan y comercializan entre 10000y 12000 toneladas de mejillones al año.
La Copa América 2000.
Brest. El mar de Iroise esta salpicado de manchitas blancas. El Armada se dirige a Douarnenez (Port-Rhu), el puerto que tuvo la iniciativa de celebrar los grandes encuentros de barcos de trabajo del patrimonio marítimo francés.
Cerca de las playas del desembarco, el sueño eterno de los héroes del <>.
Golfo de Morbihan. A mitad de la marea, los ostricultores dan la vuelta a las bolsas de ostras o mueven los viveros.
Escocia. Castillo de Eilean Donan, <> en tierra firme reflejado en el agua que le rodea.
La Trinité-sur-Mer. Desde hace cincuenta años, esta cuna de la ostra plana constituye un ejemplo de un desarrollo armonioso entre la ostricultura estructurada y la Meca legendaria de la vela en Francia.
Buena mar, buena pesca. Rumbo a puerto...
Playa de Men-Du en la Trinité-sur-Mer.
Los colores del crepúsculo en la costa de Quiberon. El pintor se toma su tiempo para captar el sol poniente.
<> Rose. Reproducción de una fragata real británica del s. XVIII, una de las protagonistas de la historia de los Estados Unidos.
La Copa América. Al caer el día. Juego de luces sobre las velas.
Capo Pertusato y su faro, centinela del sur de Córcega.
Croacia. Fondeadero en una pequeña bahía de la isla Kornati.
la bahía de las Islas, paraíso de <>.
Noruega. Actualmente, el elegante velero de tres palos Statsraad Lehmkuhl, construido en 1914, es un buque-escuela privado.
Un tres palos en alta mar. Una ola acaba de golpear la roda de la fragata HMS Rose, que navega a buena marcha bajo un cielo despejado.
Al cabo del mundo. Este faro, siempre habitado, esta a 10 Km. de tierra firme, en la isla de Maatsuyker, sobre una roca del extremo sur del continente ausatraliano.
Amanecer en Etretat. El fuego en el acantilado responde a la noche que se va.
A unos cientos de brazas del océano abierto, fondeadero de ensueño en la orilla del Owenabu.
Sonrisas francas y pescado fresco. De paso por Granada...
Entre el río y el bosque, en la desembocadura del Orinoco, una familia warao rema en medio de la corriente.
Faro de Nouadhibou, Mauritania. Usada para la observación de los vientos alisios, esta construcción abandonada se halla todavía frente al Atlántico.
Mauritania. Poco a poco el mar retrocede en Nouadhibou. La antigua flota pesquera del banco de Arguin desaparece al ritmo de este fenómeno.
Caleta cerca de Figari. Córcega, la isla en la que reina la belleza.
Las islas de Glénan. Primeros bordos en medio de reflejos esmeralda.
El faro de Creac'h en la isla de Ouessant, centinela del fin del mundo.
Vista por la ventanilla del largo trayecto del avión-correo. El sueño empieza mucho antes de la llegada.
Mal tiempo. Tanto de día como de noche, los patrones de pesca tienen que encontrar, entre los escollos, el canal del puerto de amarre.
faro de Kéreon. El guardián está absorto en la lectura.
Saint-Nazaire. Los astilleros del Atlantique-Alstom.
Isla de Ouessant. El viento tempestuoso ha soplado toda la noche. Los primeros rayos de sol ponen en escena el espectáculo de la punta de Créac'h.
La punta de Van y su capìlla, plantada como un desafío de los hombre frente a la inmensidad del Océano.
Escocia. Una bruma de final de tarde vela las costas.
El Hydroptére. Eric Tabarly soñó con él y Alain Thébault lo ha construido.
Agosto de 1985: Sexta edición de la Fastnet.
Difícil remolque del Abeille Flandre en el paso de Molène.
Pesca a la espuma. Un bou en azul precede a la noche.
El French Kiss a toda velocidad; es el años 1987.
San Diego, 1992. Día de Acción de Gracias, el viento sopla de forma excepcional a más de 30 nudos.
El archipiélago de Ecrehous, para jugar a Robinson lo que dura una marea.
En el fondeadero, este lugareño ostrícola ha grabado en el barro sus surcos de borneo.
Bénadet. Dos hombres a bordo de una pequeña embarcación, descienden por el río Letty.
La Baule. los baños de mar son una especialidad local que a partir de los años 50, con el advenimiento de las vacaciones pagadas, ha experimentado un gran desarrollo.
Windsurf. El deslizamiento.
Tévennec. Entre la isla de Sein y el continente, este faro sufre premanentemente los embates del océano.
Portugal. Los acantilados fracturados del cabo Espichel, verdadero Finistére de Portugal.
Connemara. En el pequeño puerto de la isla de Gorunna, la temporada de pesca para los tradicionales <> ha terminado. La flota espera para ser desarmada e invernar.
Saint-Martin. Este faro fue construido en Biarritz en 1834, antes de que decidiera que los faros franceses debían tener el aspecto de una fortaleza.
Esta solo en el mundo cuando llega a Marseillan.
La isla Vierge. Con sus 82 metros, este faro inaugurado en 1902 s el más alto de Europa.
Francia. El faro de la Hague, en lucha contra los elementos.
Apasionados. Se dan cita en cualquier época del año, dispuestos a pasar frío, a sufrir las inclemencias del tiempo, los chubascos y las borrascas del invierno.
La Rochelle. Día 24de diciembre de 1999, la histórica tormenta ha golpeado el puerto de Minimes.
Nueva Zelanda. Una vida al borde del agua, movida por las apariicones del sol, las mareas y la pesca.
Estas mujeres casadas con el mar...
Seis gacelas para una torre verde y blanca. El faro del cabo Sim está bien guardado.
Vannes. Montgolfieras suspendidas sobre el Golfo de Morbihan.
Ruán. El barco mejicano Cuauhtemoc culmina su descenso del Sena durante el desfile de la Armada 2003.
Pequeña embarcación de pesca por la mañana en el Rance. Homenaje al comandante Charcot.
La niebla es la pesadilla del marino. Cuando el sol se abre paso entre la capa de niebla, renace la esperanza de volver a ver el horizonte.
Irlanda. En la bahía de Galway, los corderos de las islas de Arán ven pasar el cielo.
Nueva Zelanda. La playa en la cual se filmaron las escenas del desembarco del El piano, la película de Jane Champion.
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