RESUMEN DEL LIBRO: El cartel es una invitación al viaje en el sentido en el que lo entendía Baudelaire. Los paquebotes gigantes de los mares que cruzan el horizonte en todos los sitios y ninguno a la vez, pintados por cartelistas famosos y pintores de la Marina, los cuales han izado el cartel publicitario, el reclamo de una compañía marítima, al rango de obra de arte, autorizan la nostalgia del viaje marítimo. Todos poseen una potencia de evocación capaz de hacer aparecer, todavía en el muelle, puertos que rebosan de vida, de Viet-Nam o del Congo, de los rascacielos neoyorquinos a la costa suave de una Irlanda verdosa. Viajar a través del arte del cartel; esto es lo que nos propone Olivier Frébourg. Escritor - viajero, hijo de marinero, también obsesionado por le mar; ha conocido a los pintores de la Marina y a los famosos cartelistas que han izado al rango de arte gráfica la publicidad relativa a los cruceros a bordo de los gigantes de los océanos. A través de un texto sensible, bien documentado, y más de 70 carteles famosos de la French Lines, de la P&O, de la White Star, y de otras tantas compañías que siguen en actividad, nos invita a una lenta y maravillosa travesía, tras las huellas de Paul Morand, Blaise Cendrars, Evelyn Waugh o Francis Scott Fitzgerald.
PRECIO: 10,00 Euros
IDIOMA
PAGINAS
AÑO
EDICION
MEDIDAS
ILUSTRACION
Castellano-
96-
2.004-
1ª-
16x22-
Color-
INDICE DEL LIBRO:
Porque tengo grandes partidas insatisfechas en mí.
Son cuadros. Ventanas abiertas hacia el mar.
Humo que se escapa de las tres chimeneas del Normandie.
La vida sólo vale la pena de ser vivida si es una leyenda.
El cartel de las compañías marítimas que alaba los encantos de la vida a bordo.
Los primeros carteles marítimos aparecieron a mediados del siglo XIX.
Como un cliché fotográfico, los carteles marítimos captan esos trastornos, esa agitación, esa efusión de colores y perfumes.
Un cartel de la White Star de 1912.
Sin embargo hay que poner un poco de color a estos grandes monstruos de acero con casco negro.
Se alaba la velocidad de un barco y también su confort interior, el cual suele ser un poco monumental.
A bordo de los trsatlánticos, una rica clientela europea, y sobe todo americana, exige una comodidad irreprochable..
Paralelamente al Atlántico, el Mediterráneo es uno de los mares más atractivos del mundo.
Todos los carteles relativos a los destinos mediterráneos tienen colores cálidos.
Para sus cruceros orientales que duran setenta.y seis días.
Los primeros grandes cartelistas de las compañías marítimas han nacido a mediados del siglo XIX..
En Francia, sólo existe un cuerpo de pintores de Marina, creado en 1830.
Los años que siguen a la Primera Guerra Mundial son el teatro de una revolución del transporte marítimo y también de del estilo de los carteles.
Las autoridades americanas confiscan el Leviathan, que ha pertenecido a la compañía Hamburg America.
Los carteles marítimos se adaptan al estilo de los buques que se ponen de relieve.
Pero la palma de la vanguardia corresponde sin ninguna duda a la Compañía general trastlántica.
Su llegada triunfal a Nueva York será saludada a lo grande por todos los barcos en el Hudson River.
En esta época, las compañías inglesas y francesas se dedican a una competencia intensa.
Los carteles marítimos tocan entonces el público en general y cubren las paredes de las agencias marítimas que acogen a los pasajeros.
Es la época en la cual ninguna parte del mundo escapa a la influencia de las compañías marítimas.
Las compañías plantan sus pabellones en todos los continentes.
Los años 30 marcan indudablemente el apogeo del cartel.
Incluso después de la Segunda Guerra Mundial, se asegurará su perennidad.
Los artistas siguen siendo muy solicitados.
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